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3 de Diciembre de 2019

Encomiendas laicales

En Aluche

1 de diciembre de 2019. La semana de Calasanz en Aluche culminaba con la celebración dominical de la comunidad cristiana escolapia en un lluvioso primer domingo de Adviento. Si cada eucaristía es un momento único de encuentro con el Señor y con la comunidad, la de este día contaba con ingredientes que la harían inolvidable. Por los bancos de la Iglesia Nuestra Señora de Aluche, junto a los habituales en las celebraciones de cada semana: profesores, catequistas, voluntarios, miembros de la Fraternidad... de las diferentes presencias de Madrid. Pero también de otros lugares: Valencia, Pamplona... En el presbiterio, junto a la comunidad religiosa local, el Padre Provincial con sus cuatro asistentes, y el P. General. Ambiente de expectación y alegría. Y es que ese día se iban a realizar las primeras encomiendas ministeriales laicales en la Provincia Betania.

Los niños abren la procesión de entrada y luego se sitúan en su alfombra, pegada al presbiterio. Tras ellos, diez religiosos escolapios, que se disponen a izquierda y derecha de Pedro Aguado, el Padre General, que preside la celebración. Tras los ritos iniciales, se proclama la Palabra de este primer domingo de Adviento. Sandra canta como los ángeles el salmo que, otro domingo más, ha compuesto el P. Marcelino. Iván Ruiz, nuestro Provincial, pone voz al Evangelio. La homilía de Pedro se centra primero en el sentido del Adviento, para pasar luego a lanzar diez potentes mensajes en torno a los ministerios laicales. Marta, Mariu, Pedro y Guillermo escuchan sobrecogidos sentados en la primera fila, a pocos minutos de recibir su encomienda.

Llega el momento de los envíos. Se inicia con un envío general a todos los educadores de la presencia de Aluche (profesores, catequistas, voluntarios, miembros del coro...). Tras la fórmula de envío pronunciada por Marcelino, rector de la comunidad religiosa, los educadores ponen su luz, simbolizada en una pequeña vela encendida, a los pies de una imagen de Calasanz. 

A continuación, el P. Manel se acerca al ambón y anuncia el comienzo del rito de las encomiendas ministeriales. Tras una breve introducción sobre el sentido de los ministerios y el proceso vivido en la Provincia, invita a las 4 personas que van a recibir la encomienda a que suban a la zona del presbiterio. También llama, como testigos, a varias personas de la Fraternidad. Ha llegado el momento. El P. Pedro se dirige a Pedro y a Guillermo, y lee en voz alta la encomienda al Ministerio Laico de Pastoral. Hace lo propio con Mariu y Marta, a quienes encomienda el Ministerio de la Atención a los Pobres para la Transformación Social. Después, unos y otras se acercan al altar para firmar, junto con el P. General y Alfredo Marcos, por parte del Consejo de la Fraternidad, el acuerdo que los vincula a sus ministerios durante los próximos 7 años. Betania ya cuenta con sus primeros ministros y ministras laicas, y el coro se pone a cantar "Jubilate Deo", mientras en el presbiterio todos se abrazan. El rito concluye con la entrega de un símbolo a los nuevos ministros: una imagen de las sandalias de Calasanz, cuyos pasos en la misión escolapia los cuatro están llamados a seguir.

Queda todavía lo más importante: la liturgia eucarística con la participación en el misterio de la entrega amorosa de Dios a cada uno de nosotros en su hijo Jesucristo. Se celebra con intensidad, con esperanza... Los niños se hacen muy presentes en las ofrendas, en el Padre Nuestro, en la paz... Mariu, Marta, Pedro y Guillermo se acercan al ambón para dar gracias a Dios. ¡Tanto que agradecer! No se puede terminar sin buscar el amparo y protección de María, y los niños lo hacen llevándole montones de globos. Los diez presbíteros empiezan a desfilar hacia la sacristía, y la asamblea empieza a cantar y bailar con fuerza a Calasanz. 

Y es que "hubo un hombre que pasó por esta tierra" con un carisma regalado por Dios, del que, durante siglos, muchos religiosos han bebido para seguir a Jesús entre los niños, los jóvenes y los pobres. Y hoy, en esta Iglesia de Comunión que nos regaló Dios con el concilio, también muchos laicos se saben llamados a ser escolapios desde la misión, la vida comunitaria, la espiritualidad calasancia...Ahora también, desde diferentes ministerios laicales al servicio de la comunidad, de los niños, de los jóvenes, de los pobres; ministerios desde los que quieren "amarlos como los amó Calasanz".

 

Guillermo Gómez

 

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